Uno del protagonista de la historia, el propio Spirit, interpretado por un actor al que no conoce absolutamente nadie, y otro de Octopus, el malo malísimo, con el cuerpo y la voz del genial Samuel L. Jackson. A mí esta película cada vez me atrae menos, para qué engañarnos... Veremos de qué es capaz Frank Miller como director. En Navidad lo sabremos.


